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日志


feng shui

Tengo el cuarto tan desordenado que no encuentro las gafas. Todo lo veo borroso: no me queda otro remedio que andar por instinto, mirar con las manos.

EL GUERRERO DEL CORAZÓN ECLIPSADO parte 2ª

Llegó el invierno al Reino del Sol. Las nubes ocultaban la luz convirtiendo el día en tinieblas constantes. El viento aullaba canciones estremecedoras que obligaban a resguardarse a los habitantes en sus casas, a todos menos al guerrero. Él permanecía al raso, de pie, esperando las caricias que lograba filtrar la luna entre la tormenta. Caricias que lo arropaban con calor, que le susurraban con dulzura mil “te recuerdo”, “te espero”, “te añoro”, “te quiero”.

El guerrero se sentía completado y dividido: necesitaba reencontrarse con su joven amante. Más ahora que el frío invadió su país y que con ella siempre era verano. No podía olvidar la temperatura de su piel, el tacto de su saliva, el compás de sus movimientos, sus cabellos enredados entre sus dedos.

Inventó una misión para ir hacia el sur, mintió a su hermosa mujer, que lo miró llena de dudas, extrañada, herida...

FINAL 1:  

Y el guerrero amó a su esposa con el calor que impregnó en su cuerpo su amante, con la pasión extrema propia de las despedidas. Ella, por primera vez, derritió sus muros y corazas, le desnudó su alma, mostrándole vulnerable todo el amor que le había escondido. Y nació entre ellos un sentimiento nuevo, con el que nunca habían contado, que ya no creían posible. El guerrero entendió que no podría abandonarla, que debía despedirse de la Región de la Luna y salió a la noche a llorar el adiós.

Cuando no le quedaban lágrimas, una brisa cálida meridional lo consoló y la voz sonriente de su amante enamorada, comprensiva, le susurró «Siempre te amaré porque estás grabado en mi alma como un sello: te derramas en lo que pienso, en lo que digo, en lo que hago. Siempre te amaré porque mi sangre forma parte de tu esencia y estaré derramándome en todo lo que pienses, digas o hagas. Me consuela saber que cada vez que la beses algo mío también la estará amando»

FINAL 2:

Cuando el guerrero llegó a la Región de la Luna, su amante enamorada lo esperaba sentada a la orilla del camino. «Sabía que volverías porque perdí mi pendiente de plata». Su sonrisa lo abrazó antes de besarlo y volvieron a fundirse sus cuerpos, hicieron las paces sus sentidos.

Ella le enseñó a leer el porvenir en las estrellas y en los cantos de los ríos, y descubrieron que el destino soñó con ellos y decidió cortarlos a medida. Volvieron a despedirse mientras con los dedos se dibujaban los rasgos. «Maktub, “está escrito”: nacimos para amarnos y no dejaré de hacerlo y esperarte mientras viva... porque estás en mí, te derramas en lo que pienso, en lo que digo, en lo que hago; porque te llevas mi corazón entre tus huesos y porque, al menos, me consuela que cada vez que la besas yo también la estoy amando». «Volveré»

Y volvió, meses después, para quedarse para siempre. Sin preguntas, sin explicaciones. Dedicándose a estrenar el amor y la vida, como si cada día fuera el primero y cada noche la última.

EL SUEÑO

En 1995, durante varias noches, soñé que era una vampiro, que me saciaba con la sangre cálida que fluía hacia mi interior, por mi boca, desde sus cuellos. Sin verlos, por instinto, me acercaba a sus sombras. Mis dientes perforaban con ternura su piel fina, la sentía romperse sumisa mientras brotaba el sabor herrumbroso de la vida. Una sensación de extremo placer me inundaba en dirección opuesta a la de un orgasmo, de mi garganta a mis entrañas. En el último sueño, mientras paseaba flotando, reconocí la fuerza de la caza guiándome, arrastrándome por un pasillo totalmente oscuro. Seguía a mis compañeras a bastante distancia. Cuando giré hacia la derecha un amplio salón me recibió con una luz cenicienta y pesada. Al avanzar pude ver muebles cubiertos con sábanas, grandes cuadros sobre la pared y en el suelo; en frente, una enorme balaustrada y cortinas bailando con nostalgia. A la izquierda una mesa tan sólida como etéreo era el resto de la estancia. Rendido en el extremo opuesto, descansando exhausto apoyado en la mesa, un hombre se abandonaba a la muerte. Las otras vampiros huyeron veloces a las afueras del castillo, al día sin sol, a la noche iluminada. Al acercarme a su cuello, mis ojos se detuvieron en los suyos. Lo reconocí, lo amé, sufrí besándolo, me amó, me perdonó... Fui intensamente dichosa y desgraciada. Uno de los dos debía morir para que el otro sobreviviera... y escapé al eclipse, sabiendo que, en otra vida, volvería a hallar su mirada y podríamos amarnos viviendo.

UN PARPADEO DE AGUA

Cuenta una leyenda que si miras tu reflejo en estas aguas, la ninfa que las habita entra en tu alma y se lleva los recuerdos ocultos de tus vidas pasadas. Dicen que, durante el instante en que los sumerge en las profundidades, puedes verlos y conservar, al menos, alguna imagen.
Hace muchos años me asomé: de mis pupilas brotó una sonrisa azul inmensa y un calor tan breve como infinito me perforó y desgarró por dentro. Ahogué un grito de dolor y ante mis ojos nacieron montañas verdes vestidas de niebla, el sufrimiento del último beso de amor y una mirada que me curó cada una de las heridas de mi espíritu... mirada que regresó en un sueño, mirada que busco desde entonces, mirada que creo haber encontrado surgiendo de tus ojos.

Repelente

-Tita Lala, ¿por qué se han enfadado los abuelos contigo?
- Dice la abuela que la madre hacendosa hace a la hija perezosa... y en mi caso se debería añadir que el padre previsor hace al hijo confiado y descuidado... Los abuelos están convencidos de que soy un desastre y les da miedo pensar qué será de mi vida cuando dejen de cuidarme y velarme...
- Pero ¿qué has hecho?
- Olvidarme de lo cotidiano y exprimir lo efímero...
Me miró con ojos de abuelo, como si yo no tuviera remedio.
- Pues a mí la abuela me ha dicho que están enfadados porque no cuidas de tus cosas, ni del coche, porque eres una desordenada...
- Pues lo que te he dicho, Ángel... Y si lo sabías ¿para qué preguntas?
- Quería saber tu VEEERRR-SIÓOONNN de los hechos...
- Jajajajajaja... ¡qué repelente eres! ¡a quién habrás salido!
Se encogió de hombros sonriente y lo achuché con mil besos apretados

EL GUERRERO DEL CORAZÓN ECLIPSADO parte 1ª

Hace mucho, mucho tiempo, en la capital del Reino del Sol vivía un valiente guerrero con su hermosa mujer. Un día él tuvo que partir con su ejército a la Región de la Luna.
Crearon su campamento a las afueras de una aldea. Hubo una gran expectación entre los habitantes, que se acercaron a observar a los extranjeros. De entre la multitud, una joven miró al guerrero y supo que lo amaría siempre... Ella se acercó cada noche a su tienda y, desde fuera ella y desde dentro él, se fueron conociendo, con palabras dulces y musicales, que atravesaban la tela y se convertían en besos y abrazos... Él sintió miedo al reconocer el amor avanzando cálido por sus venas, y le confesó que tenía esposa esperándolo en su país. Ella sintió miedo al aceptar que ya era tarde para renunciar a él, al entender que lo necesitaba, aunque fuera compartido... Terminaron de desnudarse el alma y se mezclaron sus sueños con sus manos, sus pies, sus cabellos, sus bocas, sus pestañas... Y así, durante cuatro noches la pasión los deshizo y los volvió a modelar...
El corazón del guerrero quedó eclipsado y vulnerable entre las dos mujeres que siempre esperó su alma, con que soñó desde niño; no podía renunciar a ninguna como el día no puede renunciar a la luz del sol ni a la oscuridad de la noche... Acabó la campaña en la Región de la Luna y el guerrero regresó a su hogar, al vientre de su esposa, con los ojos llenos de la oscuridad estrellada que le entregó su joven amante.
Y en la distancia, ella le enviaba engachadas en el viento más de aquellas palabras musicales que sabían atravesar telas y kilómetros, que se filtraban por los muros de su alma...
 
CONTINUARÁ...